" THE CONSTITUTION" ATLANTA (18-1-1886) ENTREVISTA CON EL DR. GARDNER









EL ENTIERRO DE MISS BAYARD
Washington, Enero 18.- Los restos mortales de Miss Bayard serán enterrados mañana en el cementerio de Wilmington, Delaware, en el panteón de la familia del padre. Su repentina muerte ha creado una gran pena en Washington en todos los círculos y el Secretario Bayard ha recibido muchas expresiones de simpatía procedentes de la capital así como del resto del país. Durante los pasados dos días la gente de esta ciudad no ha hablado de otra cosa que de este desgraciado suceso.
LO QUE DICE EL DOCTOR
El Dr. Gardner, médico de los Bayard, es un joven bastante apuesto, delgado, de estatura superior a la media y mostachos castaño rojizos. Pertenece a la escuela homeopática. “No me sorprendió en absoluto la muerte de Miss Bayard.” dijo el doctor tranquilamente. “Yo la había estado tratando durante algún tiempo y sabía que padecía un problema cardiaco. Tenía la costumbre de levantarse a la una o las dos de la tarde y no se acostaba hasta altas horas de la madrugada. En el día de su muerte, a las dos, o sobre esa hora, fueron a su habitación para llamarla, pues tenía una recepción por la tarde en la Casa Blanca. No hubo respuesta, entraron, la encontraron inconsciente y me llamaron.
“¿Se hicieron todos los esfuerzos por parte de la familia para reanimarla?”
“No. Ellos mandaron a buscarme inmediatamente. Cuando llegué a la casa el cuerpo estaba todavía caliente. En principio pensé que podía hacerse algo, pero después de examinarla me convencí de que se había perdido toda esperanza.”
“¿Estaba el Secretario Bayard presente?”
“Estaba allí cuando yo llegué. Habían ido a buscarle inmediatamente”
“¿Había alguien más en la habitación cuando usted llegó?”
“No. Poco después de hacer mi examen llegó el doctor Pope”
“¿Había sido advertida Miss Bayard de su enfermedad y de las consecuencias que podían seguirse de su continua vida social?”
“Ella sabía que tenía un problema de corazón y que podía esperar algo serio de los sobre esfuerzos. Sin embargo, parecía no tenerle miedo en absoluto”
“¿Había usted visitado recientemente a Miss Bayard?”
“Estuve varias veces durante las pasadas seis semanas. La última vez, hace una semana.
“¿Fue usted llamado a consulta?”
“Sí. Miss Bayard estaba en la cama y me llamaron”.
“¿Le advirtió a ella en esa ocasión del peligro que corría?”
“Sí. Le hablé sobre ello”
“Y aún así, ¿salió ella casi todas las noches desde entonces?”
“Creo que sí. Fue esa tensión constante la que le produjo la muerte. Era una de las naturalezas más indomables que he conocido, continuaba su vida a pesar de las advertencias”
“¿Era Miss Bayard nerviosa?”
“Era muy nerviosa y excitable, como un torbellino girando a su máxima tensión, y estalló”
“¿Cuál era su enfermedad?”
“Era lo que yo llamaría una insuficiencia mitral. Eso fue lo que le llevó al ataque que le produjo la muerte”
“¿Su nerviosismo era característico de los que están afligidos por esta enfermedad?
“No. Miss Bayard de por sí era bastante nerviosa”.
“¿Había heredado esa enfermedad de alguien de su familia?”
“Creo que no. Mrs. Bayard no tiene problemas de corazón, tampoco el Secretario. Los miembros de la familia están muy abatidos con su muerte.”
DEMASIADA EXPOSICIÓN A LAS CORRIENTES
Una señora, amiga personal de la fallecida, dice que no hay duda de que su muerte fue provocada por haber estado en corrientes durante las cuatro últimas recepciones dadas por la familia. El viernes de la semana pasada estuvo de pie cerca de la puerta del salón dando la bienvenida a los invitados con un ligero chal de satén y un escote cuadrado generoso, fue advertida por una señora de que tuviera cuidado con las corrientes, pero ella se rió y dijo que una racha de aire no le iba a aterrorizar. Le gustaba pasear en días de mucho viento andando contra él. La noche del viernes de la pasada semana era el alma de la notable reunión que tuvo lugar para disfrutar de su recepción de tarjetas, pero estaba demasiado fatigada para aceptar la invitación de Miss Cleveland para recibir con ella al día siguiente. La noche del martes estuvo tan brillante como siempre disfrutando con Mrs. Bayard y con el Secretario del gran banquete que habían organizado. El miércoles estuvo junto con su madre y hermanas en la habitual recepción vespertina, y como era su costumbre, se colocó cerca de la puerta frecuentemente abierta para proteger a su madre de las corrientes que soplaban a través del salón después de cada nueva llegada de los invitados. El jueves por la tarde cumplió las invitaciones de las viudas de los senadores, y en la noche anterior a su muerte era la más alegre entre las alegres en su segunda recepción “en casa”.
POSIBLE EFECTO SOBRE EL SECRETARIO
Hay muchos amigos íntimos de Mr. Bayard que piensan que la muerte de su hija puede tener importantes efectos políticos. Dice uno de ellos: “No me sorprendería si la muerte de Miss Katherine Bayard le llevara a la dimisión de la Secretaría de Estado. Siempre ha estado muy a disgusto en su posición por las miles de molestias que lleva aparejadas. Él ha sentido la amargura de llevar injustamente el peso y la culpa de muchos asuntos de los que no era en absoluto responsable. Me ha dicho más de una vez que estaba cansado de ser el cabeza de turco de los errores de otras personas. “Yo sé”, dice este buen amigo, “que Mr. Bayard ha estado más de una vez dispuesto a dejarlo todo y a retirarse a la vida privada. ¿Qué le puede ofrecer el gabinete? Él no tiene una gran fortuna privada. Su salario no es suficiente para cubrir sus gastos. Tiene una gran familia que educar y cuanto más permanezca en su situación actual peor irán las cosas. Yo sé que su hija era su más grande ayuda en todos los sentidos. Ella había sido su consejera, confidente y asesora. Todas las noches, a menos que él tuviera algún compromiso, se sentaban para hablar de los asuntos del dia.