"Vedlo erguirse como un surtidor petrificado, más alto que todas las pirámides y todos los campanarios del mundo. Ved el sagrado granito cubierto de mármol blanco de Maryland. Los masones primitivos creían que las piedras tenían espíritu. Antes que en Dios, los hombres han percibido el misterio en las materias del mundo o en el fuego de los cielos. Son las doce del mediodía. El ápex de aluminio tiene que apuntar al sol cuando éste pase por el centro de su ruta diurna. El astro dios espera las ofrendas de este pueblo joven. No muy distintas debieron de ser las ceremonias solares que los antiguos egipcios oficiaban para la dedicación de sus templos. Ahora, los masones ejercemos de sacerdotes. Nosotros tomamos la iniciativa para recordar al hermano George, nosotros trazamos los planos, recaudamos los fondos y estimulamos al Congreso. ¡Nosotros somos el corazón de esta ciudad!"